La discusión sobre la accesibilidad en Teotihuacán refleja una división social creciente. Por un lado, colectivos y usuarios defienden el derecho de las personas con discapacidad a acceder a espacios culturales. Por otro, especialistas alertan sobre los riesgos de modificar estructuras milenarias.
El caso que generó el debate evidencia un problema común en sitios históricos: la falta de infraestructura inclusiva. Aunque algunas áreas cuentan con senderos accesibles, gran parte del recorrido, especialmente las pirámides, presenta dificultades para personas con movilidad reducida.
En redes sociales, la conversación ha oscilado entre posturas empáticas y críticas, algunas con tono de burla. Sin embargo, expertos coinciden en que el tema requiere un análisis serio para implementar soluciones viables.
Organismos internacionales como la UNESCO han promovido en varios países modelos de accesibilidad indirecta, incluyendo recorridos alternativos, señalización adaptada y experiencias digitales.
