El fenómeno arqueoastronómico del descenso de Kukulcán en la escalinata norte del Castillo de Chichén Itzá se observó ayer con la asistencia de más de 6 mil personas, tras una mañana nublada que generaba dudas sobre su realización.
Este evento, que marca el equinoccio de primavera, fue esperado con especial interés después de dos años sin acceso público debido a la pandemia. A las 15:45 horas, los asistentes presenciaron la formación de triángulos de luz y sombra que simulan el cuerpo de la serpiente emplumada descendiendo por la pirámide.
Mauricio Díaz Montalvo, titular del Patronato Cultur, informó que el domingo anterior acudieron 11 mil personas, pero las condiciones climáticas impidieron el fenómeno. Se prevé que hoy la asistencia alcance las 14 mil personas, por lo que se han implementado medidas de seguridad con más de 90 elementos adicionales y restricciones en el estacionamiento por obras federales.
El equinoccio, momento en que el Sol cruza el ecuador, no era señalado directamente por los mayas, pero la orientación del Castillo permite observar este fenómeno de luz y sombra, descubierto tras la restauración de la pirámide en 1969. Actualmente, este evento es un atractivo turístico que promueve la conservación de la cultura maya.
En Dzibilchaltún, el fenómeno de luz en la Casa de las Muñecas no fue visible debido al cielo nublado, afectando a unas 200 personas que acudieron temprano. Esta estructura permite que los rayos solares atraviesen el templo durante los equinoccios y solsticios.
A pesar del clima, los visitantes aprovecharon el día de asueto para actividades recreativas, como el tianguis en la colonia Serapio Rendón, donde se registraron largas filas para consumir productos locales como empanadas, cochinita pibil y morcilla fresca.
