¿Nuevo impuesto local para subsidiar al “Va y Ven”?
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El sistema de transporte público Va y Ven en Yucatán enfrenta una crisis financiera significativa. El gobernador Joaquín Díaz Mena y Jacinto Sosa Novelo, director de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), han señalado que el modelo actual no es viable debido a la falta de estudios actualizados y proyecciones financieras realistas. Mantener el sistema cuesta más de 2,600 millones de pesos anuales, mientras que la recaudación mensual es de apenas 75 millones.

Para enfrentar este déficit, se propone modificar el impuesto de nómina estatal, que actualmente es del 3%, para aumentarlo al 4% o más, con el objetivo de financiar el transporte público. Esta medida afectaría a pequeños, medianos y grandes empresarios, generando preocupación en el sector privado debido al incremento en la carga tributaria que ya enfrentan.

El sector empresarial advierte que no aceptará sin debate esta propuesta, dado el aumento de impuestos recientes como el IEPS, el impuesto a emisiones de carbono y nuevas obligaciones patronales. Se señala que la responsabilidad financiera no debe recaer exclusivamente en quienes generan empleo y pagan impuestos.

Se plantean alternativas de financiamiento, como la publicidad en unidades y paraderos, la recaudación del impuesto a plataformas de transporte como Uber y Didi, y la regulación de servicios irregulares como mototaxis. Estas opciones podrían diversificar los ingresos para el sistema.

El director de la ATY ha mostrado disposición a mantener el sistema, destacando tres pilares fundamentales: el pago electrónico para garantizar transparencia y control, el enfoque en el kilometraje recorrido para evitar prácticas discriminatorias y la accesibilidad universal para personas con discapacidad y adultos mayores.

El reto principal es aumentar el número de usuarios, actualmente en 110 mil diarios, frente a más de 400 mil viajes registrados por concesionarios. Se propone una campaña de promoción en colaboración con el sector empresarial, universidades y asociaciones civiles, además de una reingeniería de rutas para hacer el transporte público una opción viable frente al vehículo particular.

La continuidad técnica y el respeto por los recursos públicos son esenciales para la sostenibilidad del sistema. La improvisación y cambios constantes afectan su operatividad y confianza ciudadana.

Roberto Ojeda Benítez
Director de INFORMACIÓN
Y PODER