Un paciente oncológico atendido en el ISSSTE presentó complicaciones; autoridades investigan responsabilidades por la adquisición del fármaco.
Un caso de posible aplicación de medicamento oncológico falsificado en el Hospital Regional “Elvia Carrillo Puerto” del ISSSTE en Mérida, ocurrido en 2024, volvió a tomar relevancia pública tras la publicación de una investigación internacional del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ), que documenta la circulación de tratamientos contra el cáncer adulterados en distintos países, incluido México.
El reportaje refiere el caso de Francisco Chávez, paciente diagnosticado con cáncer de riñón, quien durante su tratamiento con el fármaco Keytruda comenzó a presentar síntomas severos como temblores, episodios de parálisis y descontrol en los niveles de glucosa. Ante la sospecha, el propio paciente documentó los lotes del medicamento recibido y solicitó su verificación.
De acuerdo con la investigación, el fabricante original del medicamento, Merck, analizó muestras recolectadas y detectó irregularidades que no corresponden a las características del producto original, lo que encendió alertas sobre la posible falsificación del tratamiento aplicado.
Por su parte, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) ha emitido previamente alertas sanitarias en las que advierte sobre la circulación de lotes falsificados de Keytruda en el país. La dependencia señaló que estos productos representan un riesgo grave para la salud, debido a que se desconoce su origen, condiciones de fabricación y composición.
En relación con este caso, versiones oficiales difundidas recientemente indican que el medicamento habría sido adquirido mediante una compra directa realizada en 2024 por el hospital regional del ISSSTE en Mérida. Asimismo, se informó que existe un expediente abierto para el deslinde de responsabilidades contra la empresa proveedora involucrada en ese proceso.
Las autoridades señalaron que, tras detectarse las inconsistencias, se suspendió el uso del producto, se notificó a las instancias correspondientes y se iniciaron las investigaciones para esclarecer los hechos.
Hasta el momento, la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las indagatorias para determinar posibles responsabilidades penales en la cadena de adquisición, distribución y aplicación del medicamento.
El caso ha generado preocupación debido a la vulnerabilidad de los pacientes oncológicos, quienes dependen de tratamientos altamente especializados. Especialistas han señalado que la falsificación de medicamentos no solo representa un fraude económico, sino un riesgo directo a la vida de quienes los reciben.
La investigación internacional encabezada por el ICIJ expone que este tipo de prácticas no es aislado, sino parte de una red global de comercialización de fármacos adulterados, lo que ha encendido alertas sobre la necesidad de reforzar los controles sanitarios y los mecanismos de adquisición en los sistemas de salud.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso de Mérida se mantiene como uno de los ejemplos más delicados en México sobre los riesgos asociados a medicamentos falsificados en tratamientos contra el cáncer.
